Decía Alejandro Dumas que “la vida es fascinante, sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas”. El problema es que hoy en día el ruido está presente en cada instante, sin que nos permita ver más allá; sin dejarnos concentrarnos en absolutamente nada; sin permitirnos por lo tanto hacer lo que otro poeta, en este caso Horacio, nos decía A.C y cuyas palabras resuenan una y otra vez en la mente de muchos: Carpe Diem.

 

Y es que estamos en un mundo tan saturado de información que nuestra mente anda más dispersa que nunca. Hemos olvidado lo que es cumplir con una planificación porque siempre nos falta tiempo. Pero, ¿de verdad no hay suficientes horas en el día para trabajar, estar con la familia, disfrutar con los amigos y tener incluso nuestro momento de soledad?

 

La realidad es que sí hay tiempo para todo, pero los pensamientos que se pasean continuamente por nuestra mente es lo que nos hace perder tiempo, creando además un estado de ansiedad y estrés continuo, así como una mayor impulsividad y periodos de negatividad que pueden acabar con grandes problemas de salud, tanto física como mental.

 

En el trabajo, cada día se hacen más horas y sin embargo producimos menos. Con la familia apenas se pasa tiempo y cuando supuestamente estamos con ella nuestra mente está en la oficina o en una lista interminable de cosas pendientes. Algo parecido ocurre cuando salimos con los amigos, momento en el cual se supone que uno se relaja, pero que en demasiadas ocasiones acaba con un sentimiento de culpabilidad por no está haciendo otras cosas.

 

Y llegados a este punto la pregunta es: ¿Cómo puedo evitarlo?, ¿Cómo puedo dejar de lado los pensamientos?, ¿Cómo evito que toda la información que me llega absorba mi energía y elimine mi creatividad y concentración?

 

Pues haciendo pequeñas cosas, como por ejemplo:

  • Eliminar el desorden, debido a que éste provoca una gran distracción en tu vista y en tu mente.
  • Desactivar las notificaciones que no sean realmente importantes para no estar a cada instante escuchando el sonido del móvil o viendo las luces parpadeando del terminal.
  • Tener una lista de tareas pendientes para que al menos desaparezca de tu mente, al saber que ya está apuntado y que la realizarás en cuanto tengas un hueco.
  • Hueco que debes encontrar organizando el día a día, e incluso reorganizándolo cuando no se ha podido cumplir con toda las tareas enmarcadas para dicha jornada.
  • Asimismo, es importante ser consciente de qué es lo que realmente puedes abarcar y qué no, ya que de otro modo es más fácil tener la sensación de que no eres capaz de hacer algo, provocándote un gran desasosiego.
  • En estos pasos no puede faltar controlar las emociones, siendo sobre todo honestos con nosotros mismo.
  • Y descansar, ya que la falta de sueño lleva a un peor resultado.